Delfina: una villana de cuento diferente

Hola cinéfilos, tal vez algunos curiosos me reconocieron y otros no, pero les llamé la atención, así que acompáñenme en esta historia de una villana de cuento diferente. Pues como todos tenemos un trasfondo y aunque me pueden odiar como la oveja negra de la historia original, en realidad hay más por conocer.

Pónganse cómodos y miren el lado de quien una vez fue una vil villana, cuya frase favorita era “alguien está en problemas”

¿Comenzamos?

Delfina Santillán, una villana de cuentos diferente

¿Cuál es mi pasado?

Digamos que mi pasado es algo entre bueno y malo, debido principalmente a mi madre. Se preguntarán ¿Por qué? Sencillo, mi madre vivía torturando a mi padre día a día; aunque él la amaba mucho, a mi hermana y a mi también.

Sí, mi madre es una mujer de corazón negro, no lo niego, pero es por su propio pasado que entiendo completamente. No obstante, esto llevó a que ella y mi padre se alejaran, llevando que él se alejara de nosotras por su nuevo amor y familia; la cual no descubrí hasta que ya fui mayor para entenderlo.

Pero ya todo estaba roto, y desde entonces es que me dejé llevar por la influencia de mi madre, encajando con ella y volviéndome su misma imagen, de negro corazón. No por nada soy la villana del cuento ¡Todo gracias a ella!

Delfina junto con madre Malala

¿Cuál mi verdad de villana de cuento en esta historia?

Como mencioné antes, he crecido una vil villana o una bruja, como prefieran llamarme; pero esto se intensificó, junto con el rencor y la envidia, al conocerla a ella. Dirás, ¿quién es ella?, pues se llama Florencia o como más le gusta que le digan, floricienta.

Ella es como una flor llena de vida y positividad que me molesta mucho. ¿Por qué? Sencillo, ella siempre ha tenido tanta suerte y cariño, super despreocupada de la vida, que lo volvía insoportable. ¡Verdaderamente la odiaba, sus haditas y sus aburridos clichés de amor de cuento! Aunque ahora sé que, simplemente, tenía envidia de ella.

Delfina ataca a Flor

Por esa misma razón, me llené de mucha rabia, por no tener lo que ella tenía: amor, amistad y una familia cariñosa que te quiera incondicionalmente. ¡Volviéndome una total villana de cuento! Esto puede sonar un tanto tonto, de que me justifique con ello, pero es como me sentía; y mis acciones eran la forma en la que aprendía a expresarlas. ¿Justo o no? No tenía idea. Solo sentía que perdía todo, desde el cariño de mi propio padre, hasta los vínculos y amores que había conseguido.

Bueno, tal vez mis elecciones no fueron las mejores e incluso criminales, ahora lo entiendo. Pero ¿me culpan?, sentía desesperación, que prefería ver a otros sufrir en lugar de mi. Me pueden comparar con una niña pequeña con miedo e inseguridades; quien la única felicidad de su vida fue arrebatada de forma abrupta. Sin embargo, una flor cambió a mi marchita persona, para volver a crecer; esta vez, grande y hermosa.

Delfina y Margarita

Y así, lograr conectar de mejor manera con mi madre, recuperar mi amor y poder tener personas sinceras a mi lado. ¡Es el momento de mi final feliz de cuento! Uno que una vez creí perdido, pero que debo a alguien tan chiquito como adorable, que espero conozcan pronto.

¿Qué opinas de mi historia? Interesante ¿no?, recuerden que no se debe juzgar sin conocer gente. ¡Recuérdenme, sigan esta historia y otras! O estarán en muchos problemas.

Aquí se las dejo:

Sabes, ¿Quienes son la familia Santillán?

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